Esta mañana fui al médico con mi hija a una revisión ordinaria sin importancia y frente a nosotros, a unos 5 o 6 metros, había una puerta de acero con dos ventanas que daba acceso al módulo de psiquiatría.Era la primera vez que íbamos a esa planta del hospital… Me acerqué a la ventana y enseguida apareció un hombre al otro lado de la puerta.Nos miramos durante un minuto, tal vez dos, no sé… Sólo nos miramos.Pensándo en él acabo de escribir esto.

Una mirada de viento que mira y no ve
en un silencio cada segundo más lejano.
La soledad poblada de un absoluto vacío
y pasos que son antes huellas de una nada sin tiempo ni vida.

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